Por qué este blog

Este es un blog de filosofía dirigido a un público no especializado. Soy profesor de filosofía y considero que hasta las cosas más difíciles pueden ser explicadas con sencillez y claridad. Si uno no es capaz de explicarle algo a su abuela de manera que pueda entenderlo, es que él mismo no lo entiende del todo.

La filosofía no es para mí una especulación sin fundamento. Es un saber que se apoya de manera firme en la ciencia para apuntar hacia cuestiones sobre las que ésta aún no tiene respuesta. Sin ciencia, la filosofía es una divagación carente de base y fundamento; sin filosofía, la ciencia es una construcción carente de altura y visión panorámica. Los conocimientos científicos que cimentan los textos de este blog se asientan en el suelo del paradigma evolucionista. Concedo una especial importancia a las ideas de uno de los evolucionistas más brillantes de la actualidad, el filósofo norteamericano Daniel C. Dennett.

Dennett es darwinista. Funcionalista y representacionalista en filosofía de la mente, apasionado de la inteligencia artificial y experto en neurociencia, ocupa uno de los primeros puestos de la lista de las personas más influyentes del mundo. Sus ideas son complejas y apenas hay quien las explique en español con claridad. De ahí la necesidad de este blog. Sin ceñirme a divulgar las ideas de Dennett, recurro con frecuencia a su obra para abordar temas de interés filosófico.

Añadiré unas breves palabras sobre el título:

En la segunda guerra mundial, en medio del fragor de una batalla aérea, un piloto inglés que volaba en un Spitfire recibió por radio este mensaje de su superior: “Mantenga su posición y no se mueva hasta nueva orden“. El piloto respondió: “Señor, ¡no hay ganchos celestes en las nubes!“.

Las grúas son herramientas con las que construimos desde el suelo. Cuanto más alta sea la estructura que queramos construir, más grande, sólida y segura habrá de ser nuestra grúa. Sería fantástico poder construir altísimas estructuras desde las alturas, pero para ello necesitaríamos un gancho colgado del cielo. Lo cierto es que los ganchos celestes existen sólo en la imaginación de las personas. El piloto inglés tenía razón en su respuesta: There are not skyhooks up in the clouds. Así es; no hay ganchos celestes con los que obtener por la vía rápida lo imposible. Únicamente disponemos de grúas.

FRANCISCO LAPUERTA

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